domingo, 6 de agosto de 2017

Coyuntura económica de Oruro

El departamento de Oruro a lo largo de su historia, es reconocido como una región eminentemente minera. La explotación minera tuvo diferentes épocas de auge y depresión, situando a nuestro departamento en una posición preferencial dentro del contexto nacional, pero que depende directamente de los precios internacionales de las materias primas mineras. Hoy en día, esto no es ya tan cierto, otros departamentos han surgido como potencias mineras, y lamentablemente, en nuestra región no se ha invertido, no hay nuevas explotaciones y las ya existentes o vigentes tienen serios problemas.

Otra de las potencialidades económicas reconocidas a Oruro; debido a su posición geográfica, es el comercio. Esta actividad, por supuesto, dado que la región cuenta con dos de las fronteras más importantes al Pacífico y es el nudo carretero que une a todas las regiones del país, permitieron soñar a los orureños con una Zona Económica Especial, una industria próspera y un Puerto Seco, así como muchos otros servicios que beneficiarían no sólo a la región, sino también al país en su conjunto.

Sin embargo, pese a que el país vivió una bonanza de ingresos extraordinarios desde hace varios años, parece que esta situación llegó a su fin. Los precios del principal producto de exportación boliviano (gas natural), no se recuperan, y para ahondar la crisis, ya no contamos con reservas o hay mucha incertidumbre al respecto, y consecuencia de estos factores y otros, el contrato con nuestro principal socio, está en peligro.

Por otro lado, los precios de los minerales si bien no se encuentran en su nivel más bajo, no son los mismos que hacían tan atractiva la explotación de los mismos. Si a esto le sumamos, el casi nulo incentivo a la empresa privada, la inseguridad jurídica que reina desde hace varios años que hace que las inversiones sean escasas, el aliciente constante a la compra de importaciones; incluso desde la política cambiaria que destruye la incipiente industria nacional, nos encontramos con la realidad de que este 2017 se han estado cerrando 20 empresas por día, cuando en 2006 esta cifra sólo alcanzaba a una empresa cerrada cada dos días. En 2006, por cada empresa que se cerraba se abrían otras 34, diez años después (2016), por cada empresa que se cierra, ya sólo se abren 3, y si se considera el registro hasta mayo de 2017, por cada empresa que se cierra ya tan sólo se abren otras 2 (fuente; periódico Los Tiempos, del 12 de julio de 2017).

Estos datos demuestran con mucha claridad que la industria nacional está amenazada de muerte, por lo que presentamos a continuación algunos argumentos adicionales.

En el siguiente cuadro se muestran las exportaciones de Oruro, en los años 2000, 2005, 2010, 2015 y 2016. Dos características generales son marcadas: la primera, que dos de las tres actividades económicas crecen rápidamente hasta el 2010, y una hasta el 2015 (Agricultura, ganadería, caza y pesca); segundo, todas las exportaciones se encuentran de bajada.

En un solo año, las exportaciones orureñas pasaron de 482 millones de dólares a 310 millones de dólares. Una reducción de 170 millones de dólares.

Cabe aclarar, que si bien se nota en el gráfico cifras muy elevadas en el sector de la manufactura; que también sufrió una depresión marcada en los últimos años, la misma, es una industria manufacturera minera. De hecho, cerca a un 98% de estas cifras, son producción de estaño metálico o plata metálica, considerados manufacturas por la transformación que sufren. Lo cual deja además claro, que no existe industria manufacturera en Oruro.

Para contar con un panorama más claro, se muestra en el siguiente gráfico, la producción de los cuatro principales productos de exportación orureños, en cantidades.

El estaño metálico el 2006; principal fuente de ingresos para Oruro durante muchos años, alcanzó a un poco más de 8.500 toneladas, el 2010 a 10.200, el 2014 a casi 9 mil, y el 2016 bajó a 5 mil toneladas. Es clara la reducción en cuanto a la producción de este metal, lo que deja muy en claro, que las políticas mineras, como la tan mentada nacionalización, fueron un fracaso.

Además de los anteriores datos, también quería mencionar la producción y exportación de mineral de estaño, en vista de que muchas de las comercializadoras exportaban mineral de estaño en bruto, que provenía en su mayoría de cooperativas mineras, producción que habría casi desaparecido, en vista de que el 2006 las exportaciones alcanzaron a más de 4 mil toneladas, el 2010 bajaron a un poco más de 1 mil toneladas, el 2014 a 321 toneladas, y el 2016 a 86. Estos datos demuestran que esta producción del mineral en bruto disminuyó alarmantemente. Es de conocimiento público que en la actualidad, la producción de mineral de estaño en su totalidad debería ser entregada a Vinto, ya sea por medio de las comercializadoras o de manera directa, sin embargo y por los datos presentados, esta empresa no respondió adecuadamente a este reto; pues como vimos anteriormente, también disminuyó la exportación de estaño metálico. La otra explicación es que las cooperativas o las empresas de estaño en general, ya no estén produciendo los mismos niveles, por disminución de reservas, por elevados costos que no les permiten un funcionamiento sostenible, o por muchos otros factores inherentes a esta industria.

Complementando a la información anterior, mostramos también un gráfico que resume el comportamiento de los mismos 4 principales bienes de exportación de Oruro, ahora en valor (millones de dólares americanos). El 2016 hemos exportado, en valor, más quinua que estaño (79 millones de quinua, 78 millones de estaño metálico). El mineral de plata alcanzó a 63 millones y el mineral de zinc a 69 millones. Este último redujo en cantidad y en valor de exportación, respecto al 2006.

Este nuevo panorama, es considerado como histórico, ya que por primera vez Oruro, puede ser considerado, no sólo como un departamento minero, sino también agrícola. La producción y exportación de quinua; como se vio en el anterior cuadro, alcanzaba el 2006 a más de 6 mil toneladas, aumentando casi en cinco veces para el 2016, alcanzando a más de 28 mil toneladas. Este esfuerzo, fue acompañado de la subida de los precios internacionales hasta más o menos el 2014, para bajar nuevamente hasta el 2016, pero todavía con aumentos en la cantidad exportada. El 2006, la tonelada de quinua se la vendió al exterior a un promedio de 1.154 dólares, el 2010 a 2.992, el 2014 a 6.552, para bajar el 2016 a 2.740. Si bien el precio no es el más bajo registrado en esta etapa de análisis, conviene prestar atención al mercado interno, para incentivarlo, sabiendo además, que el 80% de las exportaciones bolivianas de quinua, tienen su origen en el departamento de Oruro. Sin duda, esta es una buena noticia!

Si bien el panorama económico de Oruro no es de los más alentadores, salvo el caso de la quinua, conviene prestar atención también a otros sectores, que si bien no exportan y no producen bienes, mantuvieron la economía de los orureños durante muchos años. Este sector es el que se dedica al comercio, especialmente a las importaciones.

Es claro que los orureños deberíamos tener presente que nuestro principal socio en cuanto al comercio es el hermano país de Chile, y aunque nos califiquen de pro chilenos, pues Oruro cuenta con las dos fronteras más importantes para el país entero, que son fuente de nuestros negocios e ingresos. Como orureños debemos pedir al gobierno central el cumplimiento del Tratado con ese país, para agilizar el tránsito adecuado de las mercancías para los bolivianos en general y mejorar el control integrado en los pasos fronterizos, y eso significa, que como región tendríamos que estar presentes en las reuniones bilaterales que se tengan con ese país, para de una vez concretar el tan anhelado Puerto Seco Oruro. Por principio de autonomía, somos dueños de nuestro territorio y tenemos derecho a ejercer poder sobre el mismo, y por supuesto, derecho a reclamar sobre nuestro futuro.

Orureños y orureñas, en estas fiestas patrias debemos renovar nuestro compromiso con la región que nos vio nacer. Debemos pedir a nuestras autoridades subnacionales y del gobierno central que incentiven la producción nacional y departamental, para que obtengamos mayores ingresos y no dependamos sólo de las materias primas, ¡diversifiquemos la economía! Asimismo, requerimos políticas nacionales que incentiven el comercio, dejando algunos beneficios adicionales a nuestra región, que se constituye para Bolivia, en la más grande puerta hacia el Océano Pacífico…



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