lunes, 13 de febrero de 2017

La realidad de Oruro al año 2016: reflexión crítica sobre el desarrollo económico social del departamento

Vale todo intento de seguir superando el anquilosamiento y las estrecheces, en la discusión de las ideas sobre la construcción social y económica de nuestro Departamento, por ende de nuestro futuro. Para esto no existe otro método que la reflexión crítica; este método invita al debate y proyecta escenarios de mayor certidumbre. El presente trabajo, aborda los siguientes tres elementos: Análisis de Situación de la Realidad del Departamento de Oruro, El Mito de la Triada: Crecimiento - Desarrollo - Progreso y finalmente, Las Conductas Sociales y sus Manifestaciones, que a juicio del autor, merecen ser considerados por los orureños y orureñas.



ANÁLISIS DE SITUACIÓN DE LA REALIDAD DEL DEPARTAMENTO DE ORURO AL AÑO 2016

Oruro territorialmente registra 53.588 Km2 (por problemas de limites no está clara esta cifra); según el censo poblacional del 2012 somos 494.178 habitantes, de los cuales 316.384 (64%) están en el área urbana y 177.794 (36%) en el área rural. Esta constatación relativa, al presente, merece la siguiente consideración: primero, no es real, la relación urbana - rural, porque es conocido, que por diferentes razones, un porcentaje de pobladores urbanos, se censaron en sus lugares de origen - el sector rural; segundo, del sector rural, actualmente, una parte tiene como residencia la ciudad de Oruro, otra se ha convertido en flotante, es decir, esta entre el campo y ciudad y una mínima parte aún se encuentra viviendo en su lugar de origen. Desde luego, como lugar urbano me refiero a la ciudad de Oruro, hoy administrada por el Gobierno Autónomo Municipal. Sin temor a equivocaciones y sin mayores cálculos y proyecciones, nuestro Municipio cuenta en este momento con más de 400 mil ciudadanos vecinos (más del 80%).

Este proceso nos muestra: una gran movilidad social campo - ciudad, acentuada en los últimos 10 años; pero es más, el análisis se agrava con lo siguiente: el GAMO cuenta con aproximadamente 285 Km2 de extensión, el 0.53 % de la superficie del Departamento de Oruro, en esta superficie se alberga la población mencionada; hace 10 años se tenía más o menos 1.000 ciudadanos por Km2, hoy bordeamos los 1.600 por Km2, con tendencia a una mayor densidad poblacional, por no decir, un mayor hacinamiento; lo preocupante de esta migración dinámica, es que ha estado acompañada de un caótico avasallamiento de tierras de nuestro municipio, que obligaron a procesos de "urbanización" forzados, inclusive en espacios no aptos para tal efecto, mostrando una configuración no muy estética de la ciudad de Oruro. Toda solución forzada implica necesariamente un "pacto" quizá "político" o quizá de otra índole, lo cierto es que este drama, para los que moramos esta alta tierra, necesita una explicación.

Presentado este escenario, complaciente para muchos responsables, ingresamos al análisis de la actividad económica de nuestra población. Revisados los datos estadísticos históricos, la extracción minera, ha sido y sigue siendo la principal actividad, con un aporte más o menos del 30% a su PIB, le sigue: administración pública, transporte, industrias manufactureras, la construcción, la agricultura, etc. -muy fluctuantes, por cierto - y al Nacional entre el 4 - 5%. La estructura, por actividad económica no ha variado, su crecimiento está condicionado por coyunturas circunstanciales y no planificadas. La minería, sigue siendo como nunca extractivista, (lo increíble es que la "izquierda" actual como nunca la profundizó) las potenciales empresas mineras siguen siendo las mismas: aisladas, sin diversificación, sin ninguna correspondencia a las demás actividades económicas domésticas; al contrario sirven a potencias imperiales extranjeras; las cooperativas mineras en toda la cadena productiva se incrementaron considerablemente, pero, por sus características de producción y sobre todo de empleo representó más que un aporte a la actividad económica, un verdadero problema, desde el punto de vista, de la administración de los recursos naturales, del empleo sin garantías sociales, de protección al trabajo, así como ambientales; la falta de control Estatal y por razones políticas, derivó inclusive en la extralimitación de sus atribuciones legales, llegando al fácil enriquecimiento de pequeños grupos mineros; pero también, fue el sector que albergó a un contingente importante de jóvenes que no encontraron otra alternativa de "empleo" aunque sea precario. Otro sector "sui generis", que no puede evadir nuestro análisis, es el comercio: en lo formal se anquilosó por la falta de diversificación productiva, siendo reemplazado, sin piedad, por una actividad informal, en la última década, éste siguió creciendo y operando en términos de "capital" y empleo. Su modus operandi merece ser relatado en un apartado especial. Una síntesis muestra, que se trata de una actividad subterránea silenciosamente organizada, sin interrelación directa, actúa en función de las necesidades y demandas de las familias domésticas; la fuente de sus capitales es "misteriosa" y dudosa, pero libera al Estado de mayores inversiones y riesgos; la evasión de los valores retenidos al Estado no encuentra explicación alguna en cuanto a control, pero sí encuentra una explicación lógica en cuanto al funcionamiento de la economía. Su operación camufla costos e ingresos, pero que genera beneficios, sin duda, hasta enriquece; no requieren balances financieros. En nuestra economía es como si estarían operando cientos de factorías altamente eficientes y con miles de eslabones finales de puestos comerciales para la venta al menudeo, que también parece ser cuentan con un tráfico de características especiales en el municipio. Este sector, es el que sin mayores licencias ayuda a la economía del Estado, pero también, es la que deforma perversamente la economía, ES ECONOMÍA DEFORMADA: en su equilibrio: Producción - Distribución - Intercambio y Consumo. La sociedad sin actividad productiva, sin relación con su propia naturaleza: no mejora en su educación, no tiene ética y estética, se "tribaliza".

Ahora bien, si lo mencionado enlazamos con las estadísticas del INGRESO PER CÁPITA, al parecer cuadraremos nuestro razonamiento. En el periodo 2007 y 2014 los orureños y orureñas incrementamos nuestros ingresos de 1.400 a 3.100 (cifras redondas) dólares americanos, muy por encima del promedio nacional (imaginémonos este salto), ¿qué es lo que ha pasado?, la respuesta es, no corresponde este ingreso a todos los orureños, seguimos siendo pobres, los que se beneficiaron, es decir, se hicieron millonarios, son grupos privilegiados, de los sectores informales mencionados líneas arriba (minería corporativizada, "loteadores", comercio informal) quienes de alguna manera legalizan o regularizan sus ingresos. La compra de innumerables inmuebles en zonas estratégicas comerciales de nuestra ciudad, así como la construcción de inmisericordes edificios de ampliación vertical y la sobrevaloración de los inmuebles más que en el propio EE.UU. explican estos ingresos, sin mencionar otras inversiones. Nótese que en este periodo, la construcción muestra un importante crecimiento.

La agropecuaria. En cuanto a los cultivos: de los cereales resalta la quinua, las hortalizas, los tubérculos donde tiene mayor relevancia la papa y el grupo de los forrajes, dan cuenta que ocupan unas 111.172 hectáreas de superficie cultivada, lo que aproximadamente son 1.100 km2, o dicho de otra manera sólo un 2% de la superficie de Oruro; los estudios satelitales muestran que nuestro Departamento cuenta con un 4 a 5% de tierras aptas para la agricultura, aquí no se detecta ningún plan para una producción extensiva, no se dude, que inclusive, a pleno empleo de estos recursos no es suficiente esta extensión para nuestra garantía alimentaria. Gracias a la provincia Inquisivi del Departamento de La Paz y otras del Departamento de Cochabamba, nuestro abastecimiento es satisfactorio, sin embargo, debe pensar nuestro Municipio, en proyectar asociaciones o mancomunidades estratégicas con municipios aledaños, como Soracachi, Caracollo, Paria, El Choro, Machacamarca, etc. Sobre la pecuaria, el territorio orureño cuenta con una importante riqueza ganadera, las llamas y alpacas brindan 1.120.000 cabezas, bovinos 80.000 cabezas, ovinos 1.200.00 cabezas y otros. Con seguridad una visión en el orden genético, en la crianza y producción natural y moderna en toda su cadena productiva, amplia en el horizonte petrificado de las instancias encargadas de crear las condiciones de su explotación. Este sector no muestra resultados importantes de inversiones planificadas.

En cuanto al acceso a los servicios básicos, pese a incipientes avances en general, pero se visualiza aguda insuficiencia en cuanto a: el extendido de gas domiciliario, los servicios sanitarios, la limpieza y el tratamiento de la basura. No se conocen proyectos relevantes sobre la utilización de energía limpia. En general el departamento tiene profundos problemas en el acceso a agua potable, de riego y otros. La ciudad de Oruro cuenta con un importante reservorio de agua subterránea, pero no se hace absolutamente nada para la cosecha de la misma, menos los estudios pertinentes para la explicación de las causas y efectos del posible rompimiento del ciclo hídrico, en una zona endorreica, como es el altiplano.

Los problemas de la salud siguen siendo los de siempre; se confunde salud, con sanidad; el limitado acceso a los servicios y su cuestionamiento a los mismos son: la inaccesibilidad geográfica, las barreras culturales, los costos, es decir la pobreza, el desempleo, las malas condiciones ambientales y de saneamiento básico, pero sobre todo las limitaciones en cuanto a visiones administrativas, hoy perversamente politizadas, hace que importantes presupuestos no sean eficientemente utilizados, pero es más, el impacto es diferenciado en la atención por aspectos: del ingreso, socioculturales, geográficos, del analfabetismo, el monolingüismo, etc., si a estos indicadores sumamos los de gestión, los de atención y financiamiento, concluiremos que las políticas imprimidas hasta ahora, bajo los distintos gobiernos y el actual, han conducido a una crisis estructural y funcional al sistema de salud.

La educación aún se encuentra ligada al cumplimiento de instrucciones legales, y no es conceptuada como una necesidad, unida al desarrollo humano y económico. La educación es asistencia a los centros escolares, es apropiación de saberes generales sin darles sentido. En cambio la educación superior sigue acompañando y profundizando la estructura y funcionalidad del remedo occidental, sin ejercitar contextualización apropiada.

La seguridad ciudadana, bajo este sistema de funcionamiento (economía deformada), es imposible garantizarla. Imaginémonos la cantidad de problemas que se genera, en las relaciones sociales, económicas, políticas, culturales, etc., escenario propicio para el gran negocio de la justicia y los organismos de seguridad.

Finalmente, el Departamento de Oruro tiene una balanza comercial negativa de 200 millones de dólares americanos, sus exportaciones alcanzan a 600 millones de dólares americanos y las importaciones a 800 millones de dólares (cifras redondas), según datos del 2014.

A manera de conclusión se puede afirmar: Bajo estas premisas, se puede indicar que más que avances o un simple estancamiento en las actividades económicas del Departamento de Oruro, existe un retroceso, además de complejo y contradictorio y riesgoso. Dado el análisis de situación, ¿a quién le preocupa estos extremos?



Forma de la Medición de la Actividad Económica y Social: Un Autoengaño

Cuando una sociedad pierde el sentido de su razón de ser, pierde el sentido de su desarrollo; lo que se tiene, lo que se hereda, no siempre le corresponde o le es pertinente, existen demasiadas experiencias y a lo largo de mucho tiempo para sacar definiciones; lo de ayer (republicano) es remedar, imitar lo ajeno con extremas limitaciones en todo orden, lo del pasado (colonial y pre-colonial) no deja de ser un romanticismo, una nostalgia con falta de esencia; la combinación de ambos (actualmente) nos conduce a caer en el "modernismo" del consumismo burdo y ordinario, es decir, perdimos el rumbo de nuestra existencia; como añadido a esta tragedia inexplicable, asumimos las mediciones de nuestras actividades económicas, precarias como señalamos líneas arriba, con parámetros del sistema "desarrollado" que se sirve de nuestras riquezas naturales. ¿Qué paradoja verdad? Y por sobre todo esto, cuando viene una bonanza de nuestros ingresos se arma toda una parafernalia para rendirle culto al crecimiento, al incremento de las reservas monetarias del Banco Central (¿qué pasaría, si el Estado debería importar los bienes que subsidia el comercio informal?), se llenan los bolsillos del sector público en general y se hace gala del derroche y los resultados nada estructurales menos esenciales, se muestran como logros de los últimos siglos, pero además, se habla de desarrollo y progreso.

Desarrollo, es echar a andar un Proyecto Nacional, un plan, concebido en base a las experiencias históricas acumuladas, que signifique cambios cuantitativos y cualitativos superiores, en el orden productivo y social, por los que entorpecían su progreso; desarrollo se refiere, al progreso del individuo social en sus relaciones familiares, comunitarias, comunales, sociales y económicas; es darle sentido: a la naturaleza que le rodea, a las relaciones con el mundo exterior, a su diversidad cultural, al derecho democrático al consenso, como al disenso, a la diferencia de género y desarrollo personal, etc., es darle sentido a la vida en todas sus dimensiones, sólo en esta dirección se puede medir los avances de la triada mencionada.

La ausencia de la concepción de estos términos o quizá la introducción de otros (mas adecuados) y la ausencia de un proyecto nacional y autóctono, no solamente ahora, sino de siempre, bajo cualquier tipo de gobierno, nos tiene preparada la mente, que los criterios para medir nuestro progreso son: elevados conocimientos técnicos, la acumulación material, la industrialización como competencia sin fin, los modelos de urbanización, la generación de ingresos para el destino al consumismo compulsivo de tercera categoría, el sometimiento a los efectos de demostración de un supuesto modo de vida de élite; los encargados de ofrecer y guiar por estos caminos falsos del crecimiento y desarrollo son: los intelectuales, específicamente algunos "modernos" y cuando no los políticos populistas y neoliberales, quienes empujados por: la urgencia de lo político, la urgencia del poder, el dinero y el prestigio, inclusive se ven obligados a cambios de las denominaciones institucionales, modificaciones constitucionales, multiplicación de leyes, estatutos, cartas, etc., pensando que surgirá un nuevo Estado y lo que se tiene es una agudización de viejas prácticas económicas y sociales (nada tiene valor, todo tiene precio, la democracia es emoción colectiva); es más, seguimos legitimando, vía electoral, a élites políticas, que no se encuentran preparadas para los grandes retos que reclama la región y el país. Hoy existe reincidencia de la ideología de vieja data, nada ha cambiado.

Es necesario comprender, que la ECONOMÍA tiene otro sentido al practicado, es construcción social y respeto a la vida humana, es darle valor a la vida familiar, vecinal comunitaria e íntima, es amor por la cultura como carga histórica, es respeto por la naturaleza y el fortalecimiento del bien común; tenemos que saber, que las regiones y las naciones triunfan, porque: son ordenados, organizados, porque producen para las familias domésticas, porque se preocupan por la equidad (no la igualdad) en todo orden, porque contextualizan la educación y sus investigaciones, porque le dan sentido al progreso social y a la construcción ciudadana un coherente gusto artístico cultural.



La Realidad Económica y su Reflejo en las Conductas Sociales

Las condiciones productivas y las relaciones económicas de los hombres están también acompañadas de formas de: pensamientos racionales, empíricos, sentimientos, costumbres, hábitos, etc., es decir de la formación de una determinada conciencia social que refleja una realidad objetiva. Como quiera que la existencia social es multifacética y compleja, también es multifacética y compleja la conciencia social, por tanto, la conciencia social de los hombres es producto de las características y el medio de la existencia social. En base a los elementos expuestos líneas arriba (economía deformada), sobre el vacío que deja la aplicación de un modelo de desarrollo nuestro, no quedó otra alternativa que la imitación burda del modelo de desarrollo occidental, por tanto, la conciencia colectiva nuestra está formada y sometida a los patrones de estas latitudes, que además, aunque no expresamos el reconocimiento tácito, nuestra conciencia la dirige, porque es lo que queremos y aspiramos, no tenemos otra idealización; pero además, a estas alturas, nuestra población ha captado, por medio de modernas formas de comunicación masiva y personal, que "vivir bien", es imitar como viven en estas sociedades desarrolladas, por tanto, se fue creando expectativas crecientes que no estarían dispuestos a renunciar, sino al contrario, conquistar y disfrutar de la forma más plena posible, porque estas son sus metas soñadas, no interesa por tanto, lo estético, lo ético, la moral, el arte, la política, etc., es decir, no interesa la ideología, que encierra en sí los valores que uno tiene que desarrollar, menos la filosofía política. Bajo estas condiciones, ¿en qué queda la corrupción?, es que ¡no se comprende el escenario de su cultivo!

Bajo estas condiciones, las genuinas tradiciones culturales, creadas históricamente por nuestro pueblo, en sus diversas manifestaciones, hoy son reemplazadas por la moda o los caprichos del momento, pese a las políticas públicas sobre la descolonización, no muy bien comprendidas por la población; bajo estas circunstancias, las manifestaciones del actual comportamiento social en nuestro medio, tienen las siguientes características: en la vida todo vale, mejor todo tiene precio para salir de pobre, urge el éxito inmediato, muestro todas las caras posibles frente a los que ostentan el poder, si no hago esto, estoy en peligro de desaparecer, de ser postergado; no interesa la formación del oficio, menos la dedicación, interesa el que sirvas a los intereses de turno; no vale la ciencia, sino la conciencia inmediata del momento, pero mejor, para qué tanto esfuerzo, si existen posibilidades (economía informal, tráfico de influencias, el ingreso a la arena de la politiquería, compra venta de conciencias, etc., etc.) de hacer dinero fácil y en cuanto esto se consigue, se apodera la vanidad, la jactancia, la ostentación del lujo y la pedantería sobre el consumo desenfrenado; pero, además como no se entiende el origen cultural del uso de bienes y servicios, entonces se cae en el gusto ordinario de segunda y quizá tercera clase. Este comportamiento en visión generalizada, desde luego, es también apropiada por los jóvenes en especial, la tecnofilia ha hecho presa de ellos, a tal punto que la única forma de comunicarse es a través de estos medios, extremadamente costosos para la economía local, rara vez la conversación es cara a cara, en la escuela y la universidad ni siquiera escuchan al profesor, como todo es pura información, la misma se encuentra en estos aparatitos; amantes del espectáculo y la música sin representación cultural relevante, vestidos y peinados con la marca occidental, cariñosos del carnaval y sus danzas, oportunidad para mostrarse, para exhibirse, con inclinaciones al consumo de bebidas espirituosas, sin comprender el significado, del porqué es un Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad; ni qué hablar de los nuevos hábitos de la gastronomía americana, pero provinciana, como las: hamburguesas, hot dogs, salchipapas, etc., y otras formas de interpretación de las relaciones sociales como: Halloween, bullying, etc,. En fin, seguramente se podría escribir todo un apartado extenso sobre el particular.

Lo preocupante de estas "prácticas culturales", mejor, llanamente comportamientos, es que sin ningún respeto avasallan los hábitos, costumbres y tradiciones, que costaron enormes sacrificios a las generaciones anteriores y que felizmente, pese a este momento sui generis, seguirán perviviendo aún por mucho tiempo. La cultura es carga histórica y no la moda del momento. Las influencias políticas que crean ambientes propicios para estos estilos de vida, también son momentáneos. No siempre las buenas experiencias, sino también las negativas, nos enseñaran el camino adecuado por el que habrá que transitar, en la construcción nacional de Bolivia y Oruro.




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