sábado, 1 de noviembre de 2014

Esculturas de chatarra narran la esencia del Carnaval

Oruro, la Capital del Folklore de Bolivia, reconocida así por su grandioso Carnaval declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, generó muchas obras de arte entre ellas las esculturas de chatarra que se encuentran en la jardinera de la avenida Tomás Barrón complementada con el Casco del Minero. Estas creaciones narran la esencia de esta actividad cultural.



CASCO

La estructura del Casco del Minero fue creada por un artista cochabambino, Fernando Crespo, trabajada en láminas de hojalata y metal que muestra imágenes de la Virgen del Socavón, una palliri que muele el metal con un combo, un minero empuja su carga extraída del socavón, la locomotora, reflejando pasajes de la historia del departamento de Oruro y de la Obra Maestra.

Además está rodeada por las cuatro plagas que según la leyenda una serpiente, un sapo, un lagarto y hormigas fueron enviadas por Huari, semidiós de la mitología del altiplano, para atacar a los apacibles urus, seguidores del Dios Inti (Sol) que se negaban a adorarle. Para salvar a los urus de las plagas, apareció una ñusta que petrificó a los tres primeros, mientras que los insectos se convirtieron en arena.



JARDINERAS

En las jardineras de la avenida Tomás Barrón, se observan nueve figuras, siete de diferentes especialidades de danza del Carnaval, y otras dos que representan la maldad o infierno.

Fernando Crespo fue el artista que construyó un diablo de algo más de dos metros que representa a los personajes salidos del infierno, además de las figuras del toba, el caporal y el pujllay, que forman parte de las danzas del Carnaval.

Finelez Llanque y Tito Yugar, junto con alumnos del Instituto Superior de Bellas Artes de la ciudad de Oruro y obreros construyeron la figura de un diablo, además del moreno.

En la siguiente cuadra, está la figura de un bailarín de suri sicuri, de más de cuatro metros, que es más alta por el sombrero de alambres que representa las plumas de aves.

El arquitecto Alfredo Gerónimo, quien fue director de Obras Públicas de la gestión del exalcalde, Edgar Bazán, detalló que las últimas figuras fueron colocadas el 2008 y que cada estructura tiene un peso de más de dos toneladas y demandó una inversión de 3.500 dólares.

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