domingo, 2 de noviembre de 2014

Dulfredo Peláez Mendoza eternizó la memoria en "Oruro Inmortal"

El poeta orureño Dulfredo Peláez Mendoza como el orfebre que esculpe, escribió un poema con acento desgarrador, "Oruro Inmortal", posteriormente el gerente general, Armando Ferrari Quevedo, responsable de la razón social "Ferrari Ghezzi Ltda.", siguió esa impronta de título en 1998. Bajo la dirección de la Sra. María Angélica K. de Calvo con la coordinación del Dr. Enrique Urquidi Luksic (†), fueron encomendados trabajos desde el Origen de una Villa Minera de José de Mesa, y otras contribuciones importantes, aportes resplandecientes, augurios luminosos para nuestra amada ciudad, impresión en dos tomos.

¿Quién era este personaje que vivió para describir con toda su esencia a este bendito suelo, al que prodigaba con sus estudios y ratificaba día a día su elegía?, su consigna era superarse para dignificar al hombre. Nació el 5 de febrero de 1941 y falleció un 7 de mayo de 1995 en la tierra que lo vio nacer, Oruro. Fue hijo del señor Ángel Peláez V. y de la Sra. Celina Mendoza L.

En esos afanes de ascender en conocimiento y la ansiedad de encumbrar su palabra, se ausentó a Moscú, URSS, para emprender la promesa infinita e intensa de ir al encuentro primero del idioma, convivir y adaptarse a otras costumbres, finalmente a todas las transformaciones. Venció estas proezas y obtuvo los títulos de Doctor Ph. D. en Derecho Internacional y Filosofía.

El retorno lleno de parabienes marcó el hilo de la enseñanza, preámbulo para relevar su amor perdurable a Oruro, esta vez se quedó para siempre. Sometido a pruebas de rigor, fue nombrado catedrático universitario, titular de las materias de Derecho y Sociología en la Facultad de Derecho, y en la Facultad de Economía y por tiempo corto asumió el cargo de Secretario General de la Universidad Técnica de Oruro. Fue asesor de Asuntos Internacionales de la Vicepresidencia de Bolivia, posteriormente nombrado Director en la misma cartera.

Contrajo nupcias con la dama Raissa Mamayeff, dejó cuatro pilares, descendencia que sigue la lumbre de su ser querido: Ingrid, Glenda, Astrid y Kathy.

Cómo surgió esta inquietud que sigilosa e incesantemente fue convirtiéndose en desvelo interior?. Hacen décadas que instituciones orureñas convocaban a concursos, locales y nacionales en diferentes géneros literarios, resaltaban la Universidad Técnica de Oruro, la Sociedad 10 de Febrero y el Círculo Cultural Ateniense. Esta última institución llamó públicamente a participar con motivo del "Día de la Madre", siendo niño de 9 años logró obtener el laurel. Considerado como inicio de su ingreso y registro al mundo de las letras, emocionado por las circunstancias, consideró participar como Declamador de sus poemas en el Paraninfo Universitario.

Dulfredo Peláez Mendoza, condensó tres relatos: El que pudo ser (1959), Juventud (1959), Parias (1960) y una selección de poemas. Sello de su primera obra "Ensayos Primaverales" prologado por el Prof. Adán Rioja Pérez, Director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad Técnica de Oruro, un esbozo biográfico del estudiante Gerardo Rojas Luna Secretario de Relaciones de la Federación de Estudiantes de Secundaria y el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho (lo bautizaron como "Poeta de la JuventuD) permitió que el H. Consejo Universitario, avalara la impresión en Editorial Universitaria el año 1964. Es plausible reconocer a otros colegas suyos como Ramiro Condarco Morales autor de valiosas publicaciones reconocidas como "El temible Zárate Villca", Hugo César Cadima Maldonado, autor de libros en las materias de Criminología y otros de especialidad, Fernando Berthín Amengual (Autor del Himno a la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales) los poetas: Ricardo Lazzo Reyeros, Hugo Revilla Valenzuela, Rodolfo Pérez Salinas y Dulcardo Guzmán Soto entregaron poemas sueltos, hálito de inspiración permanente, todos Docentes de Derecho de la Universidad Técnica de Oruro.

"Ensayos Primaverales" considerada etapa inolvidable de las diecinueve y veinte primaveras, nítido referente para sumarse a los juglares que marcaban presencia orureña.

Precisamente un poema de esta obra, es evocación que redime la presencia y ausencia de un hombre dedicado a la vigilia, de inagotable cansancio, perdurable en su oficio cotidiano del canillita que alcanzó vuelo. El vate respiró y enmudeció por ese recorrido de vida y en la lumbre de sus latidos, permaneció en la oquedad de otro hombre. Su voz extendida desde el tumulto al silencio, grito intenso de despedida abre "Epitafio a un Canillita".



Unos fragmentos:

EPITAFIO A UN CANILLITA

Ya las horas callejeras

Quieren llevarte en sus frentes

de aguacero.

Ya las gélidas aceras

quieren tenerte en sus dientes,

Pregonero.



No hubo nadie quién cerrara

tus párpados ya sin vida,

vocinglero.

ni quien por ti elevara

un clamor de despedida

Pregonero.

Ni lluvia ni torbellinos

importaron a tus ojos

de viajero,

y tu voz fue en los caminos

el ruiseñor en despojos

Pregonero.



Y hoy al verte solo, hermano,

ante tus restos yo juro:

ser guerrero,

que batalle pluma en mano

a este régimen impuro

Pregonero. (Oruro 1960)



Este libro realza su publicación, comparten artistas connotados como

Valerio Calles Ch. presenta la carátula y dos ilustraciones, Alberto Medina Mendieta y la delicadeza de nuestra inolvidable artista Magda Arguedas en "Conversión a la izquierda".

El año 1973, publica "Elementos de Derecho Internacional", manual que registra "en forma sintética, ordenada y actual, la visión panorámica y simultánea de los elementos primarios al estudio de la ciencia".

A este júbilo prosigue "Temas introductivos a la sociología general", en 1988. Prologa otro hijo orureño el "Antiguo profesor de Teoría del Estado y Sociología General y Nacional en las Universidades de Oruro y La Paz", Ramiro Condarco Morales. "El presente libro revela otros atributos cuya manifestación prefiero dejar librada a la relación directa entre ensayo y lector. ¡Que vengan otros trabajos capaces de recoger mayor número de frutos sobre los fecundos surcos abiertos por la claridad de sus páginas!".

Artículos, poemas y comentarios han sido publicados en revistas, periódicos y separatas, especialmente en la Revista de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la UTO.

Este ímpetu en Dulfredo Peláez Mendoza, renueva energía. La exaltación de ser orureño íntegro, es la semblanza, el delirio, el amor consagrado, eterno en la mística de este poeta, polígrafo y jurisconsulto.

Con el sentimiento más puro que el hombre posee, identificado con su tierra, hasta estremecerse en sensaciones de angustia y describirla desde los lúgubres filones, las ventiscas que silban, las plegarias, la diafanidad de este nuestro cielo, armonía altiplánica, únicos de Bolivia al vivir y convivir con lo árido, porque no contamos con valle. Hemos afrentado a la naturaleza para poblar de árboles en esta entraña, sonoridad de ruidos cerrados y abiertos, eternamente invocada como:



"Oruro Inmortal".

"Creación de Montañas

y altipampa.

paisaje lunar

que anonada al hombre.



Escenario cósmico

donde el viento enloquecido,

danza silbando

el frenesí de la diablada.



En tus cerros los dioses

sepultaron su riqueza

como en cofres de granito

sellados por el tiempo.



Entonces

cabalgando sobre el mar,

sobre las olas,

trepó hasta tu altitud

la codicia en carabelas.



Y en ese instante

el dolor desterró la alegría,

tornando desconfiado

y taciturno a tu habitante.



¡Los idólatras de la Tierra,

del sol y de la luna

crucificados en la noche

más obscura de la mina!



¡Infinito dolor,

dolor de la quena herida…!

llanto a raudal de montaña,

llanto de copagira.



Sangre y sudor,

músculo, barreno y roca viva.

silicosis y estaño,

más estaño y silicosis.



¡Yo he visto

amamantar a la palliri,

mientras trituraba el metal,

combo en mano!



¡Cuánta humillación soportada,

Cuánto escarnio!

¡Cuántas vidas, cuánto tiempo,

cuánta rabia contenida!



Sólo sabe la profetiza andina,

sólo sabe la coca

curandera de todos los males,

hoja sagrada.

Madre que mitigó el hambre

y la desesperanza.

madre incomprendida por el gringo,

madre sentenciada a muerte.



Una noche

el cigarro, la coca y la lejía

conspiraron en el cerro Conchupata.

Y allí mismo explotó la rebeldía,

haciendo flamear

por vez primera

la enseñanza de la libertad,

la tricolor de mi Patria.



Pero la libertad sin pan

es ignominia,

una burla cruel

a la dignidad humana.

Porque no hay droga

que destruya más al hombre,

que arrebatarle

la bendición divina del trabajo.



Por eso la huelga

se convierte en estandarte

y la dinamita se desboca

detonando por las calles.



¡Oruro!

¡Tierra mía!

Tierra que lo tuviste todo

y todo lo ofrendaste.

generadora de fortunas

que emigraron

a los cuatro puntos cardinales,

abandonándote sola

como se abandonan los cementerios.



Pero así.

¡Así te amo abandonada tierra mía!

faro sin mar del Conchupata

que orientas diariamente

al sagrado deber del Pacífico.

Altas montañas que aún encierran

la riqueza de los dioses.

indómitos mineros que heredaron

la militante persistencia

de la paja brava…



Sencillo y laborioso pueblo mío

que reflejas la ingenua humildad

en tu límpida mirada de niño.

¡Pretérita y heroica tierra mía!

vientre fecundo que has parido,

con dolor y con sangre

cada una de las conquistas

proletarias de mi Patria.



Por ti levanto mi copa

de dolor y de esperanza,

abandonada y pretérita tierra mía;

porque mi fe en ti

me dice que algún día

también tus calles

se vestirán de fiesta

en el Carnaval

más fastuoso de tu historia.



Mientras tanto…

aquí brindo por ti,

transido de dolor y de esperanza.

y si por amarte tanto,

como te amo,

ha de explotarme el corazón

dentro del pecho.

¡Que explote pues!

cual dinamita en mil pedazos…



Dulfredo Peláez Mendoza es parte de "La Poesía en Oruro-Antología" (2004), "Diccionario de Autores Orureños" (2007) en el IV Centenario, "Orureños en la Cultura Boliviana" Homenaje al IV Centenario de la Fundación de Oruro, (Viceministerio de Desarrollo de Culturas), "Enciclopedia Gesta de autores de la literatura boliviana", "Diccionario de poetas bolivianos".

El poeta insobornable en el yermo de la tarde, vaticinó el rumor de las aguas, incontenible en sus meditaciones, invadido por el oficio de la lectura, hábito memorable, ausencia que rememoramos, ha fundido su corazón y vocación mostrando sensibilidad por esta naturaleza. El tránsito de la vida ha marcado el péndulo de su última jornada para trascender en el tiempo, repiques y éxodo hacia lo eterno. Ha dejado perdurable en su genealogía la palabra para compartir las estelas de este universo donde la fortuna le ha sonreído al nacer y replicar Oruro inmortal.

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