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domingo, 10 de febrero de 2013

Fragmentos de la revolución del 10 de Febrero de 1781

La revolución sucedida el 10 de febrero de 1781 en la Villa San Felipe de Austria de Oruro, jurisdicción de la Provincia de La Plata del Virreinato de Buenos Aires, considero que fue resultado de alguna planificación entre cabecillas de los sucesos más sobresalientes ocurridos entre 1780-1781, en provincias de Bajo y Alto Perú, que a partir de septiembre de 1780 empezaban a difundirse a través de pasquines en Oruro, motivando a la sublevación de los americanos -criollos-mestizos-indios- contra los: corregidores, ministros de hacienda y europeos venidos del viejo mundo. También concluyo que dichos levantamientos en provincias del Tawantinsuyu han debido de generar una serie de preguntas en los chapetones y quizá le permitió optar y definirse por una de estas tres alternativas: 1) luchar para sostener y mantener autoridades nombradas desde España o Virreyes; 2) retornar a sus pueblos de origen para librarse de la muerte; 3) enrolarse a la causa justa que buscaban los naturales, aunque éste último era muy peligroso y complicado por estar los chapetones en la mira de los: aimaras, quechuas, de otras etnias e incluso de mestizos y criollos que sentían odio a los chapetones.

La servidumbre, la mita y los excesivos repartos implantados por la Corona y practicados por los explotadores, sin duda fueron las causas que colmaron la paciencia de los mal llamados indígenas y motivo a la insurrección de los que vivían en ayllus y comarcas de las provincias de Paria, Oruro, Carangas y otros.

Las rebeliones de: Chayanta, Tinta, Oruro y La Paz que sucedieron una tras otra, fueron las que causaron mayores daños a los extraños invasores y provocó la huida de muchos españoles. Revisando la literatura existente sobre lo sucedido en dichos años. En junio de 1780 es encarcelado Tomás Katari, en Macha-Chayanta un conglomerado de comunarios piden la libertad de su cacique Katari, los españoles asesinan al joven Tomás Achu que acompañó a Katari en el viaje de 600 leguas hasta Buenos Aires y viceversa. La ejecución de Achu, hizo enfurecer a los comunarios y como venganza atrapan y decapiten a 27 españoles el 26 de agosto de 1780. El 10 de septiembre, en cerros de Pumita, a unas 3 leguas de La Plata, se reúnen gente de ayllus de: Chayanta, Yamparaes, Mizque, Paria y Porco para cercar a la capital de la Audiencia de Charcas, el cual genera mucho miedo y terror en los vecinos. Otro hecho, es el degollamiento de Manuel de la Bedoya y Llanos, Corregidor de la Provincia de Paria; una masa, enardecida de personas obligó el 15 de enero de 1781 al esclavo de Bedoya degollar con sus propias manos a su amo en la plaza de la población de Challapata. El descontento de los pobladores que vivían en ayllus y pueblos de la región de Challapata, Condo Condo y otros creció como bola de nieve y no pudieron frenar, ni los mismos caciques Mariano Lope Chungara, Santos Mamani y otros: a su gente sublevada, por causa justa.

Al parecer la orden general dada por Tupak Amaru a los gobernadores o caciques desde Tinta, de eliminar a los corregidores en las provincias avanzaba; esta vez el turno era del Corregidor de Carangas, sucedido en la madrugada del 26 de enero de 1781 en la población de Corque, fue degollado en la mayor ignominia Don Mateo Ibáñez de Arco, Corregidor de la Provincia de Carangas y otros españoles por unos 30 comunarios del ayllu Sullkatunka de la Doctrina de Guayllamarca (hoy capital de la Provincia Nor Carangas); aunque el oficial mayor de la Real Caja de Carangas dice: los comunarios de Orinoco, Guayllamarca y Totora fueron los que mataron al Corregidor. No contentos con el degollamiento del Corregidor, pasaron a la población de Carangas, el día 2 de febrero día de festejo de Nuestra Señora de la Purificación, llegaron unos 400 indios armados de los pueblos de Sabaya, La Rivera, Todo Santos y Negrillos quienes prestaron obediencia y juramento a Tupak Amaru dice el Oficial de la Real Caja. Los insurgentes tienen un objetivo, el de acabar con la vida del Oficial Mayor de la Real Caja de Carangas, el del Contador y otros españoles que residían en el asiento minero de Espíritu Santo de Carangas, y así sucedió.

En tiempos de la colonia, el cargo de Corregidor era sinónimo de enriquecimiento rápido, sacaban mayor rédito al mínimo capital invertido, aprovechaban la fuerza de los naturales a beneficio suyo, en complicidad de los caciques y sacerdotes. Por su forma de accionar el inicuo Corregidor Ibáñez era odiado por los naturales de Carangas, a pesar de las quejas y suplicas de los naturales, al igual que Bedoya, presionó el cobro de las mercancías repartidas, eso motivó la insurrección de los aimaras y urus de Carangas que apenar sobrevivían en sus tierras frías menos productivas.

En estas fechas, a nivel nacional, los medios de comunicación oral y escrita acostumbran resaltar lo sucedido el 10 de febrero de 1781 en la Villa de Oruro, comarca milenaria de los urus, maximizando a Sebastián Pagador como organizador y planificador de la revolución del 10 de febrero y convirtiéndole en el caudillo y héroe máximo de la revolución. Sin embargo, de acuerdo legajos existentes en archivo de SEVILLA, del proceso seguido a los principales cabecillas de la sublevación del 10 de febrero: Sebastián Pagador fue cumplidor de órdenes de su amo Jacinto Rodríguez. El Sargento Pagador, de acuerdo a los testigos declarantes recorrió las calles de la Villa de Oruro avisando y alarmando a la gente, de lo que ocurriría en el Cuartel en la noche del 9 de febrero, por eso la gente lo identificó como cabecilla de la rebelión, sin que realmente sea el cerebro de la revolución. El mensaje que corría el día 9 de febrero en el Cuartel decía: "el Corregidor y demás chapetones trataban de matar a los acuartelados y a todos los criollos, temiendo que estos se uniesen con los indios alzados: Que a este fin había hecho el Corregidor una Mina, que desde su casa pasaba al Cuartel repartiendo puñales a la compañía de negros y colocado escalas en el patio de su casa"; cuya noticia alarmó a los acuartelados, a familiares y habitantes de la Villa de Oruro, dicho mensaje consideró que era una noticia artificiosamente divulgada por cabecillas de la revolución con fines de movilizar al pueblo. Por otra, los soldados se resistieron acuartelarse, porque tenían orden de Jacinto Rodríguez de no hacer caso al Corregidor Urrutia, ya que esa noche tenía que suceder lo que hoy recordamos como la "Revolución del 10 de febrero".

El Corregidor Urrutia notando que en cada instante crecían los incendios y el alboroto, termino huyendo a la Villa de Cochabamba, abandonando su casa y bienes, que fue saqueada y robada en aquella misma noche, y en la mañana siguiente, otras ocho casas de europeos acomodados corrieron la misma suerte, y fueron muertos diez europeos: y los restantes salvaron la vida refugiándose en iglesias y casas de asilo, y en la de Don Jacinto Rodríguez, la de Don Manuel de Herrera, y la de Don Diego Flores que eran respetadas por la indiada, no por miedo, sino, sabían que las casas con bandera blanca no podían ser saqueadas ni dañadas por orden de Jacinto al que reconocían como a su Tata. Pero en estas casas muchos españoles se refugiaron por dinero, es decir, en rio revuelto ganancia de pescadores.

Un fragmento revelador del sumario dice: "...Siguió la Sedición en la mañana del Domingo 11 de febrero, apareció quebrantada la Cárcel, los presos libres: y los Alzados proclamaron por Justicia mayor al expresado Don Jacinto Rodríguez, a quien pasearon a caballo por la Villa al son de cajas, clarines y vivas para darle a conocer, precedida cierta platica del Cura Don Patricio Gabriel Menéndez: sucesivamente proclamaron a Don Manuel de Herrera por Capitán General quien desde su balcón hizo señas de aceptación, y atentaba con la plebe vitoreando a Tupac Amaro; y cuando esperaban los europeos refugiados y los vecinos pacíficos que don Jacinto contuviese a los alborotados, vieron continuada la sublevación con más vigor, y que los cholos unidos con las Indios de la comarca comenzaron a entrar en la Villa desde las 11 de este día convocados de antemano por don Jacinto, siguieron los saqueos y asesinatos, violando los templos para sacar y matar a los Españoles refugiados, proclamando al rebelde Tupac Amaro, y a su lugarteniente Don Jacinto (...)

El fragmento anterior confirma la relación estrecha que hubo entre Tupak Amaru y Jacinto Rodríguez, bajo una. política subversiva. Por otra, puedo expresar que la revolución del 10 de febrero en la Villa de Oruro fue alzada bajo los parámetros proclamados por Tupak Amaru, por eso vitoreaban a Tupak Amaru tanto la indiada y los criollos en presencia de los cabecillas sin temor alguno, en todo momento que algo sobresaliente sucedía durante los días de ía insurrección; así sucedió hasta el momento de ía ruptura que hicieron los criollos con ía indiada. La revolución del 10 de febrero de 1781 no hubiera alcanzado esa fama sin ía participación activa de los caciques: aimaras, quechuas y urus y de su gente. La ruptura entre los mestizos y los naturales, sucede como consecuencia cíe! saqueo que inician los naturales a casa de criollos más adinerados, eso fue determinante. Considero también que después del asesinato de los corregidores de Paria y Carangas los naturales se dirigían a ía Villa cíe Oruro, a degollar al Corregidor Urrutia. Por entonces la consigna debió ser clara, por eso los naturales invadieron a la villa de Oruro a cumplir y al mismo tiempo expresar el odio y rencor que tenían contra los chapetones explotadores que los tenían de servidumbre a los naturales del Altoperú.

Por otra, su hermano Juan de Dios Rodríguez al organizar una convivencia por sus cumpleaños, al invitar a todos los secuaces y agentes de la sedición, a los individuos del ayuntamiento, y aun a otros vecinos pacíficos, y al hacer un brindis en forma pública por la salud de J. Rodríguez y del rebelde Tupak Amaru nos confirma aun más la relación que existía entre los cerebros de las insurrecciones. Hay fuentes en fe que indica que, Jacinto Rodríguez mantuvo correspondencias secretas con Tupak Amaru y dio auxilio con armas a su aliado Tupak Katari para el cerco a La Paz. Para la revolución del 10 de febrero, los hermanos Rodríguez convocaron a la gente de las haciendas cercanas: Paria y Sepulturas, y a la indiada, y cuando se presentaban ande J. Rodríguez los naturales decían: Tata aquí estamos a tu orden y llamamiento y Jacinto después de recibirles, les decía que había fenecido el Gobierno del Rey de España y sustituido por el de Tupac Amaro y no pagarían tributos y que permaneciesen en la Villa donde les mantendría, sin dejar Español con vida: después eran conducidos a ver los cadáveres de los Europeos, que estaban muertos y arrojados en la Plaza; y últimamente se les encargaba, que por las casas buscasen a los Europeos restantes, en cuya operación se mantuvieron tres días.

El principal responsable de la revolución, don Jacinto Rodríguez sabía que tarde o temprano sería juzgado, por eso, después de la revolución hizo matar a los principales caciques con quienes tenía contado estrecho, los acuso de rebeldes para deshacerse, lo hizo, para no ser delatado y que todo el peso de la Ley le caiga sobre él, por ser cabecilla y principal motor de la Revolución del 10 de Febrero. Los principales actores de la Revolución del 10 de Febrero de 1781 aparte de los criollos y mestizos fueron también los mal llamados indígenas, que coadyuvaron con más saña en asesinatos y saqueos en la Villa de Oruro. sembrando más terror por su numerosidad y atrevimiento. Y Jacinto Rodríguez, no pudo convencerles ni pagando dinero de la Real Caja de Oruro, para que los naturales regresen a sus pueblos de origen. Cabe mencionar, que todas las joyas que recogían los saqueadores eran llevadas a casa de Don Jacinto Rodríguez, la pregunta es ¿quién se apoderó de dichas riquezas? con seguridad el grupo de cabecillas. Por otra, la participación masiva de aimaras, quechuas y urus en la revolución del 10 de Febrero de 1781, hizo perder las fértiles tierras del valle de Cochabamba, que les otorgó el Inca Wayna Kapak inicios del siglo XVI, de donde traían productos del valle para variar la alimentación de la familia.



Bibliografía

MEMORIAL DEL RELATOR DEL CONSEJO DE INDIAS ...Copia del Archivo de Sevilla, 1930. TOMAS KATAR! SIN AMOS. Ministerio de ia Presidencia. 2009 REBELIÓN CAMPESINA 1781-1783.. Marcelo Grondin N. sin año LA INSURRECCIÓN DE INDIOS Y TOMA DE ORURO, Inka Waskar Chukiwanka k., 2011. PUEBLOS DE MOR CARANGAS Y OTROS. Epifanio Suárez, inédito. HISTORIA GENERAL DEL ALTO PERÚ, Luis Paz, tomo 1.1919.

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